Leer novelas de amor prohibido siempre ha dado una especie de gustirrinín culpable al sumergirnos en historias que no son del todo ortodoxas. O, por lo menos, para parte de la sociedad, porque ¿a quién no le atrapan las tramas llenas de pasión, deseo y conflicto?
Estas novelas destripan relaciones que ven en contra de las normas sociales, religiosas y familiares, de esas que provocan un placer culpable a quien las lee.
Hay muchos tipos de amores prohibidos y podríamos estar varios días hablando de esto. Así que este artículo, he decidido centrarme en tres tipos que suelen verse en novela romántica o en novela contemporánea: aquellas que desafían las normas de instituciones, las que abordan el incesto y las que giran en torno al adulterio.
Amores prohibidos con la Iglesia
Desafiar las normas de una institución puede llevarnos a historias más suaves como las que hay entre alguien en un puesto superior al del otro (jefes-empleados de toda la vida), pero ahí no hay esa prohibición tan categórica como la que surge de normas que afectan a la vida de uno de ellos.
Sí, estoy hablando del conflicto clero-persona laica. Y debo confesarte que la novela que te traigo tiene un espacio especial en mi corazón. Se trata de El pájaro espino, de Colleen McCullough.
Publicada en 1977, El pájaro espino es una de las novelas más icónicas sobre amores imposibles dentro de la Iglesia. La historia sigue la vida de Meggie Cleary y el padre Ralph de Bricassart, un sacerdote ambicioso y apasionado que se debate entre su amor por Dios y su amor por Meggie. Ralph, que desea ascender dentro de la jerarquía eclesiástica, lucha contra sus sentimientos, pero el amor que siente por Meggie lo persigue durante toda su vida.
La leí demasiado joven, tanto, que no entendí muchas de las cosas que ocurrían en ella. Se la había cogido a mi abuela sin que se enterase, y cuando mi madre vio que estaba entre sus páginas, la escondió. Bueno, o eso creyó ella.
Más tarde la volví a leer varias veces, fascinada por las descripciones de la vida en una explotación ganadera en Australia a principios del siglo XX, y, sobre todo, por esa relación prohibida y las suaves escenas eróticas que fueron las primeras que leí en mi vida.
No es una novela romántica a pesar de que el amor está presente en toda la novela. Es más bien una historia sobre ambición, renuncia y sacrificio, hilada de una manera muy inteligente y con unos personajes psicológicamente muy bien desarrollados.

Novelas de amor prohibido dentro de la familia
El incesto es un tema bastante tabú pero que, aun así, ha sido protagonista en diversas novelas, muchas veces desde un enfoque psicológico y dramático. Son novelas de amor prohibido que oscilan entre atracción, la obsesión y el trauma, causando muchas veces el disgusto de quienes las leen (aunque luego prosiguen la lectura, todo sea dicho).
Aquí no podría hablar de otra autora que no sea V.C. Andrews, la reina de las novelas de elementos incestuosos. Lo primero que leí de ella fue la saga Casteel (también con un incesto que hace girar el destino de los protagonistas), pero se la conoce mucho más por la célebre saga Dollanganger.
(Sí, es como lo de Juego de tronos, que todo el mundo conoce a la saga por el nombre de la primera novela).
Flores en el ático – V.C. Andrews
Publicada en 1979, Flores en el ático es la primera novela de la saga Dollanganger y una de las más polémicas en el género del amor prohibido. La historia sigue a cuatro hermanos que, tras la muerte de su padre, son encerrados en el ático de la mansión de sus abuelos.
Durante años, los niños viven aislados del mundo, sufriendo el abuso y la crueldad de su abuela. En este entorno opresivo, los hermanos mayores, Chris y Cathy, desarrollan una relación que va más allá del amor fraternal. Atrapados sin ninguna otra figura afectiva, su vínculo se transforma en algo prohibido y conflictivo.
Esta primera parte es quizá la más turbia. Luego, en las siguientes entregas, quien se hace protagonista absoluta es Cathy y es su historia (y, más tarde, las de sus hijos), la que se sigue. El elemento incestuoso permanece pero se solapa por otras tramas más interesantes —maravillosa Pétalos al viento con la vendetta de Cathy como protagonista—.
Si bien esta saga es la más representativa de su producción, te recomiendo mucho más la saga Casteel, que comienza con Los sueños de Heaven Leigh. Ains, ¡la obsesión que tuve con Ángel negro y Troy Tatterton!

Amores prohibidos y el adulterio: pasiones que desafían el matrimonio
El adulterio es una de las formas más comunes de amor prohibido en la literatura, quizá porque es uno de los amores prohibidos más comunes y con el que la mayoría de los lectores se pueden identificar. Es la lucha entre el deber y el deseo, la insatisfacción conyugal y las decisiones que pueden cambiar una vida para siempre.
¿Y quién no lo ha experimentado o, al menos, se lo ha planteado alguna vez?
Los puentes de Madison County – Robert James Waller
Si la has leído, seguro que al ver su nombre se te ha escapado algún suspiro. Quizá sea la novela con la que más puedas empatizar sobre un adulterio, porque se trata de una breveny realista historia de amor: dos personas adultas que se encuentran en un momento inesperado y que conectan de esa forma que parece que ya no existe, o no por lo menos para ellas. Francesca es una mujer casada que lleva una vida tranquila en Iowa; Robert Kincaid, un fotógrafo de paso, y ambos experimentan un amor intenso que les hace cuestionar el mundo que los rodea.
La novela mete el dedo en el dilema de todo aquel que ha deseado a alguien ajeno: ¿seguir con una vida estable y segura o arriesgarlo todo por una pasión efímera que puede llegar a ser verdadera (o no)? Los puentes de Madison County es un testimonio de cómo el amor puede aparecer en el momento menos esperado y cambiarlo todo.
Pero no es solo eso. Con una narrativa tan delicada y apasionada que solo de recordarla se me ponen los pelos de punta, esta novela es un verdadero must para los amantes de la romántica. Aunque termines deshidratada de la llorera, te aviso desde ya.
Como agua para chocolate – Laura Esquivel
Una verdadera delicia de la literatura y tan comestible como las recetas de su interior, Como agua para chocolate es una historia de amor, tradición y prohibiciones familiares. Tita, la protagonista, está enamorada de Pedro, pero debido a las normas familiares está obligada a permanecer soltera para cuidar de su madre.
Pedro, resignado, se casa con la hermana de Tita solo para estar cerca de ella. Durante años, Tita y Pedro viven un amor lleno de encuentros furtivos, miradas y emociones contenidas. La pasión entre ellos se expresa a través de la cocina, convirtiendo los platos de Tita en una manifestación de sus sentimientos reprimidos.
Laura Esquivel se sumó a la maravillosa corriente del realismo mágico con esta novela de mujeres fuertes que se rebelan como pueden ante las tradiciones y sus roles predefinidos. Una verdadera preciosidad sensorial que leí en la adolescencia y que ha sido objeto de varias relecturas.
Conclusión: El amor prohibido como motor de la literatura
Desde El pájaro espino, pasando por Flores en el ático hasta Los puentes de Madison County, cada una de estas historias demuestra que el amor, cuando es imposible, se convierte en una fuerza aún más intensa. Y aunque algunas de estas historias terminan en tragedia, siguen cautivando a los lectores porque exploran los límites del deseo, la moral y el destino.
En cristiano: nos gusta lo morboso, lo que va contra las normas, quizá alimentar esa parte nuestra que jamás sería capaz de cruzar las líneas establecidas.
Así que si te apasionan las historias donde el amor desafía las reglas, prepara una copa de vino, unas porciones de tu chocolate favorito y disfruta: estas novelas de amor prohibido serán una lectura inolvidable.
(Y sí, yo también tengo una subtrama de amor muy pero que muy prohibido en mi primera novela, Desde el rompeolas. Debo reconocer que con el tiempo me he vuelto menos controvertida, porque ¡esta se las trae!)



