Hacía tiempo que no escribía un post sobre novelas recomendadas. Mi inicio de año no ha sido muy halagüeño en términos de proponerte algo que conforte el alma o te haga suspirar. He vivido meses de muchas historias empezadas y abandonadas, como si nada lograse engancharme. Supongo que todo tiene que ver con la vida y las energías, o eso quiero creer.
Porque cuando todo comenzó a equilibrarse, volvieron mis ganas de leer y, sobre todo, de regalar oportunidades a historias románticas y no románticas. De hecho, han sido estas últimas las que me han salvado la vida al darme ese aire fresco que necesitaba.
Así que si estás huérfana de historias que llevarte en estos meses vacacionales que ya están desplegando su magia ante nosotros, por aquí te dejo unas cuantas novelas recomendadas que deseo de corazón que disfrutes muchísimo si las lees.
«La vegetariana», de Han Kang
Debo reconocer que me acerqué a esta historia sin querer leer nada sobre ella. Quería acercarme a la autora, reciente ganadora del Nobel, sin ningún tipo de sesgo.
Nada me preparó para lo que me iba a encontrar. Y no hablo solo de las tramas, no.
El libro se compone de tres historias cortas relacionadas entre sí. La primera, y que da nombre al libro, explora la mente y las decisiones de una mujer que ha determinado volverse vegetariana. Pero no lo hace desde un punto de vista racional, y ahí radica toda la magia y diferenciación de la prosa de Han Kang: ese mundo casi onírico, lleno de metáforas y sueños que hace avanzar la trama con crudeza y suavidad. Esto se repite en la segunda y tercera historia, donde habla del cuñado y la hermana de la protagonista.
La segunda historia me llegó de forma especial. Quizá por el mundo estético que dibuja, o que algo rozó mi alma con las sesiones de desnudo y pintura, las flores, la extraña relación entre la vegetariana y su cuñado.
No es una lectura habitual ni fácil, pero, por ello, la calificaría de memorable. Una sacudida a la complacencia y las historias convencionales.

De esas novelas recomendadas para toda la vida: «La cartera», de Francesca Giannone
Inspirada en la historia real de la bisabuela de la autora, esta novela nos transporta al sur de Italia en los años treinta, donde Anna, una mujer del norte, se convierte en la primera cartera del pueblo de Lizzanello. Una mujer que desafía las convenciones sociales y se convierte en un símbolo de emancipación femenina.
Una mujer increíble, sí señoras. En plena posguerra, en un país católico y en un pueblo lleno de cotillas, es capaz de confeccionarse unos pantalones a lo Katharine Hepburn. O fundar un hogar para mujeres que no tienen donde ir. Olé ella.
Pero eso no es lo que convence y enamora de esta historia. Es la hermosamente hilada saga familiar, con personajes bien trabajados con la cuñada amargada, el marido bon vivant o la amiga pecadora. La interacción entre los habitantes del pueblo, las pequeñas traiciones y pequeñas infidelidades, todas ellas conformando un cuadro costumbrista y vivo.

Sin embargo, en mi opinión el gran acierto es cómo se trata el amor. Porque lo hay, y mucho. Pero este amor italiano no es explosivo y rompedor, al revés: se trata de historias realistas, crudas, imperfectas y bellas. Tanto, que resultan redondas.
Quizá esta sea la lectura que más me ha gustado de lo que llevo de año. Porque no es fácil cerrar un libro y quedarte con un regusto demasiado parecido a una golosa satisfacción.
«Variación», de Rebecca Yarros
La encontré por casualidad en Nextory. Y, a pesar de su traducción al castellano latino, pude disfrutarla sin dificultad. (La traducción no es de las más flagrantes y se puede seguir bien la historia).
La trama une dos mundos muy diferentes: el de la danza clásica y la natación de rescate en alta mar. Ella pertenece a una estirpe de famosas bailarinas de ballet y él ha conseguido ser uno de los escasos nadadores de rescate de la Guardia Costera norteamericana. Ella solo vive en el pueblo durante los veranos, pero es suficiente para que, de jovencitos, algo ocurra entre ellos y entre sus familias. De ahí a un reencuentro en la actualidad y todo lo que supone para ambos y para quienes los rodean.
Rebecca Yarros ha conseguido dibujar una trama de secretos familiares, la rigidez de la disciplina de la danza y la adrenalina del mar helado de una forma que me ha atrapado. Quizá porque todas las niñas de mi generación somos bailarinas de ballet frustradas (a pesar de no haber tocado una barra desde que teníamos cinco años), o porque la autora sabe construir personajes que resultan creíbles y reales.

Lo cierto es que me gusta mucho más la Yarros de la contemporánea que eso en lo que se está convirtiendo la saga Empíreo. Y esta novela, en concreto, es la mejor que he leído de esta cuerda. Así que, de nuevo, de las novelas recomendadas al 100%.
«Han cantado bingo», de Lana Corujo
Reconozco que comencé a leer esta novela porque estaba siendo muy nombrada a nivel local y regional donde vivo, las islas Canarias. La autora es lanzaroteña y quise comprobar si esta primera novela iba a ser una seguidora de la renombrada «Panza de burro», pero nada más lejos de ello.
«Han cantado bingo» cuenta la historia de dos hermanas en la volcánica isla de Lanzarote. Pertenecen a una familia con un don extraño, y es esa magia la que inunda la trama y la que hace que «los volcanes tengan ojos». Las niñas juegan entre el picón desafiando a la noche y huyendo de unos padres complicados, hasta que una noche, en una verbena popular, algo se tuerce.

La fantasía que rodea a esta historia, el dolor que la empaña, los saltos en el tiempo y la escritura casi coloquial —que engaña, porque luego sorprende con su lirismo, probablemente marca de la casa de una autora que había escrito poesía anteriormente— hace de su lectura una experiencia fascinante. En mi caso, la devoré en un par horas, un domingo por la noche en la que no pensé que tuviese que sacrificar unas horas de sueño para estas hermanas tan especiales.
Si te apetece leer una historia extrañamente bella, doliente, tierna y dura, esta novela es una joya que no puedes pasar por alto.
Más novelas recomendadas: «El puesto ambulante de Tokio», de Nisa Arce
Que la prosa de Nisa Arce siempre sea un regalo para el alma, es un hecho. Que nos haga viajar con los sentidos con sus tramas, también. Pero no es solo eso. En este caso, ademas, nos deleita con una historia de amor adulto entre dos hombres que se encuentran entre las vibrantes luces de Tokio de una forma tan real y serena que es imposible no creértelo.
Caminar por Tokio con Hans y Kôji es una experiencia a paladear con lentitud. En general, odio las novelas de viajes donde parece que han ido copiando trozos de la guía Lonely Planet, pero cada vez que leo algo de la autora que ocurre en otro país, la experiencia es casi multisensorial. Cómo me ha hecho salivar con los platos que prepara Kôji en el puesto ambulante —ese lugar seguro para las almas que necesita de un poco de conversación y comida que estimule los sentidos—; o apreciar con claridad la ecléctica arquitectura de Tokio, con esa moda urbana que Hans asimila con sus ojos de creativo.

La documentación es perfecta pero no se hace pesada: cada detalle se introduce con naturalidad, al igual que el transcurso de la historia de amor. Parte de una base realista —un matrimonio que sabe que no está bien pero que no lo habla, ni siquiera cuando uno de ellos se va durante un año por trabajo a otro país— y se conduce con elegancia, tratando con delicadeza y realismo cada requiebro en el camino.
«El puesto ambulante de Tokio» huele a té verde, a sakura y encurtidos; se lee con la relajante caída de la lluvia en un paraguas —de esos transparentes que dejan vislumbrar las luces de los neones de Tokio— y se siente como un cálido baño en el ofuro. Una delicia, de verdad. Y las ilustraciones en su interior, más.
¿Y tus novelas recomendadas?
Como siempre, me encantará conocer tus mejores lecturas de lo que llevamos del 2025. Yo ya te he compartido las mías, así que, ahora y si te apetece, déjame tus recomendaciones aquí debajo. Porque compartir es de guapas, listas, simpáticas y divinas. ¡Ea!


