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Helen Rytkönen

Novelas hot para entrar en calor esta Navidad

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Querida, no solo el chocolate caliente hace subir la temperatura de la lectora de romántica en Navidad. Para aclimatarnos y permanecer calentitas tenemos también las novelas hot, que nos dan una buena dosis de sensualidad.

No es que no me guste la Navidad, ojo. Soy una enamorada de las lucecitas, del árbol, del olor a galletas de jengibre y polvorones, y la ilusión de los niños. Soy la primera que decora su casa el uno de diciembre y a la que le encanta cantar villancicos.

Pero me mata la cursilada en la que se convierten las novelas en esta época. Sorry not sorry. Por eso, prefiero meter las narices entre una novela que también me caliente, aunque no solo el corazón. Aunque es cierto que no leo erótica pura y dura. Particularmente, me hacen desear más historia y menos dale que te pego.

Por eso, la novela contemporánea actual, que cada vez está más teñida de erotismo explícito, o las novelas romántico-eróticas, son una golosina para mí. Y esas son las que te traigo hoy. En esta entrada vas a encontrar historias con una alta carga de erotismo, pero también muy ricas en trama y rellenitas de personajes alucinantes.

Pero antes de meternos en faena, déjame que te hable de dónde me viene este gusto por la erótica bien integrada en historias complejas.

Las grandes novelas hot y la pequeña Helen

Si me conoces, sabes que tengo familia finlandesa. De ahí heredé este apellido impronunciable que, como escritora, agradezco de corazón. Ya sabes, me diferencia y me hace reconocible. La del apellido raro de toda la vida, vamos. 

Pues bien, durante mis veranos finlandeses tuve acceso a libros de género romántico-erótico que devoré con gran avidez, a pesar de no tener todavía la edad recomendada para leer ese tipo de novelas.

Es algo muy habitual entre las lectoras de mi generación, que nadie se preocupaba de bucar literatura aconsejada para nuestra edad y lo que hacíamos era leer libros que encontrábamos por casa y a saber qué nos encontraríamos dentro.

En mi caso, mi primera toma de contacto con ese tipo de literatura fue de la mano de autoras americanas. Leí muchas novelas de portadas suntuosas, aunque nunca caí en las de «hombro de torso desnudo abraza a mujer todavía más desnuda» (esto da para otro post). Una de las autoras que más recuerdo leer es Judith Krantz, también americana que hasta su fallecimiento en 2019 vendió la hermosa cantidad de 85 millones de libros.

Destacaría, entre toda su bibliografía, Scruples (Escrúpulos en español), publicada en 1978, donde cuenta la historia de una niña que es como el patito feo que, al crecer se convierte en cisne, esa Billy Winthrop, que acaba siendo empresaria de éxito, y que confluye con la historia de la original Valentine, diseñadora de moda francesa y de personalidad chispeante.

Como toda literatura romántica de los 70 y los 80, todas esas novelas tienen cierto sesgo machista, pero a pesar de las red flags, esas novelas hablaban de mujeres poderosas, que de la nada montaban imperios y sabían labrarse un futuro prometedor aunque vinieran de una clase social media baja. Hay que leerlas como son, no buscarle los tres pies al gato, y recordar el papel tan importante que tuvieron en su época al mostrar roles diferentes para la mujer.

También destacaría Princesa Daisy, publicada en 1980 o La hija de Mistral, que vio la luz dos años después y de la que se hizo una serie de televisión, que recuerdo ver cuando niña.

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Si algo tenían esas novelas que las hacían tan maravillosas era la forma en que la erótica estaba integrada en su trama, profunda y compleja. Tenía sentido que un personaje femenino que se labraba su propia suerte, sintiera el deseo físico y el poder de saciarlo con quien deseara. 

Billy Winthrop me enseñó  mucho, sí.

Otra forma de introducir el erotismo

Las novelas de las que te hablo más arriba cuentan con escenas eróticas muy explícitas, pero no siempre es necesario que se resuelva la situación para tener a la lectora enganchada a nuestra novela.

Por ejemplo, se puede jugar con la tensión sexual no resuelta. 

Eso se da cuando la pareja protagonista no puede estar junta por miedos internos o circunstancias externas, pero apenas pueden esconder una mirada abrasadora o necesitan sucumbir a un roce que les erice la piel dos veces: al recibirlo y al recordarlo.

Ese deseo, esa necesidad física por el otro, pero impedida por cualquier motivo que no les deja resolverla, mantiene la tensión al máximo en la lectora, que se verá obligada a seguir leyendo sin poder cerrar el libro hasta llegar al momento en que se dé la escena de resolución.

Si quieres leer novelas hot donde tratan la tensión sexual de forma maravillosa, te recomiendo la saga De sangre y cenizas, de Jennifer L. Almentrout. En este caso sí se resuelve, pero no pueden estar juntos hasta que no se soluciona una parte sentimental.

El tira y afloja que se llevan los protagonistas durante algunas de las novelas es mejor que el erotismo básico. Probablemente tiene que ver con que no es sexo sin sentido, sino que tiene sus razones de ser y eso lo convierte en algo más real y, por lo tanto, más atractivo.

La química entre Poppy y Hawke es maravillosa y un ejemplo de cómo hacerlo realmente bien para tener a la lectora enganchada a una pareja de iguales, que en cada novela sorprende más. 

Novela hot sí, pero con historias reales detrás

Mi gusto por las historias con carga erótica no solo se queda en el área lectora. Adoro escribir novelas con sus buenas escenas, algunas más explícitas, otras no tanto.

¿Y de qué depende el nivel de carga sexual en una novela? 

Pues depende del tipo de trama y de los personajes.

En el caso de la protagonista de mi última novela, Los secretos de Victoria Olivares, es una mujer de armas tomar a quien la vida le pone delante una segunda oportunidad para, entre otras cosas, sentirse amada de nuevo. Dentro de sentirse amada, entra el de sentirse deseada, viva sexualmente. Y la aprovecha al máximo.

Esta trama y sus personajes sí me pedían escenas salvajes, intensas y explícitas. Dos de los protagonistas son muy apasionados y vibran de ganas por sentir.

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Sin embargo, hay historias como la de Eugenia de Cuando las estrellas vuelvan a tus ojos, en que hay una escena explícita que no pertenece a la historia del presente de la protagonista. Porque la trama del presente pide calma y Eugenia, también. La historia va sobre su vuelta a la vida tras un episodio traumático, y sí, hay amor, pero sin necesitar piel para ponderarla.

Eso sí, al leer esa escena explícita, muchas lectoras me han enviado un feedback muy divertido. Mis compañeras de La Tribu de la Romántica están todas de acuerdo en que es una de las mejores escenas spicy, como se dice ahora, que he escrito nunca.

Yo no lo sé. Solo sé que disfruté muchísimo escribiéndola.

¿Qué me cuentas? ¿Qué novelas hot recuerdas tú que te hayan calentado más?

Como compartir es de guapas y listas, déjame tus sugerencias de novelas hot en los comentarios. Y con esto y un bizcocho, ¡hasta la próxima, romántica, y disfruta de la Navidad como mejor sabe: con un librito entre las manos!

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