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Helen Rytkönen

5 claves para combatir el odioso síndrome de la impostora

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Seguro que habrás oído hablar mucho del síndrome de la impostora.

Probablemente también lo hayas sufrido.

Y quizá te haya pasado que sepas lo que es pero no te has dado cuenta de que lo tienes bien anidado dentro.

El síndrome de la impostora hace que no creas en ti, que no valores lo que estás haciendo para conseguir tus sueños, y te hace decirte que estás intentando ser alguien que realmente no eres.

Y sí, yo también lo he pasado. Esa sensación de no creerte que lo que escribes es suficientemente bueno, que no puedas llamarte a ti misma escritora: una vieja conocida que me acompañó durante un tiempo lo suficientemente largo como para hacerme agachar la cabeza.

Tener a la impostora contigo es una soberana jodienda, porque no disfrutas de lo que deberías estar celebrando, siempre te estás comparando con el resto del mundo y la sensación de insuficiencia es tu mejor amiga.

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Así me imagino yo a esa bruja indeseable

Pero déjame decirte que hay formas de mandar a la impostora a su casa, y que no asome el hocico durante un largo tiempo. Eso sí, está en ti trabajártelo para que jamás vuelva a enredar sus largos brazos asfixiantes en tu cabeza y en tu corazón.

En el post de hoy, te cuento cuáles han sido mis claves para exiliar a la impostora y ahogarla cuando tiene la tentación de levantar la cabeza. ¿Te vienes?

La mentalidad como arma contra el síndrome de la impostora

El no creer en ti misma es un runrún que se origina en tu mente. Es ahí donde empiezan a rebotar los pensamientos destructivos, esos que pueden nacer por muchos motivos: una palabra malinterpretada, una crítica especialmente fea o la poca repercusión que tienes al principio (o no tan al principio). Todo eso alimenta la voz que te susurra: «no sirves para esto, mejor cierra la libreta y dedícate a otra cosa».

Y como todo este caldo de negatividad se origina en la mente, es allí donde hay que ir para combatirla.

El síndrome de la impostora se afronta creando mecanismos de defensa y nuevas creencias que ayudan a sustituir las antiguas. Sí, eso se hace poco a poco, pero siempre hay un momento revelador, un punto de inflexión que hace que de pronto todo tenga sentido y comience a funcionar.

Para mí la clave fue bucear en mi interior y encontrar la razón de no creer en mí misma. En mi caso, era el sentimiento de insuficiencia que arrastraba desde niña y que había encontrado un partner perfecto en la tendencia a complacer a todo el mundo. Cuando tuve esto claro y entendí que eso era lo que me impedía avanzar, un clic ocurrió en mi cabeza y me ayudó a crear mi mantra: «tú puedes hacer lo que sea, eres capaz de todo».

Entendí que nada me podía parar, solo yo misma limitándome. Y me prometí a mí misma que me lanzaría a por todas, dejando atrás los miedos y las inseguridades.

Cuando interioricé eso, fue la primera vez que me autodenominé escritora ante alguien desconocido. Y desde ahí, lo que soy no se ha bajado de mis labios ni una sola vez más.

El primer paso: sé honesta contigo misma

En mi trabajo diario, para desarrollar una estrategia de marketing, hay que hacer un profundo análisis tanto de lo que rodea a la empresa como a la empresa por dentro. Para combatir a la impostora también hay que hacerlo, sobre todo un análisis interno.

Coge una hoja en blanco y enumera todas tus fortalezas y debilidades. Y cuando digo todas, es todas. Da igual que sea una tontería, como «hago unas tartas de zanahoria fabulosas». Esa fortaleza denota que sabes cumplir procesos, que tienes paciencia y perseverancia, y una buena dosis de creatividad. ¿Acaso no es una fortaleza fantástica?

En cuanto a las debilidades, sé dura contigo misma, saca de ti lo que no te gusta, hasta aquello que normalmente barres debajo de la alfombra. Pero trátate con cariño, no caigas en la autodestrucción, porque el ejercicio no va de esto. Simplemente se trata de encontrar todas esas áreas donde podrías mejorar, tenerlas bien claras y ver cómo estás en ellas. Quizá seas un desastre en construir diálogos pero no lo seas tanto en planificar un calendario de redes.

Pero no te limites a lo que tenga que ver con la escritura: analiza también tu vida personal. El que sientas envidia esporádica de gente que te rodea puede ser un área que se mejore con acciones concretas para eliminar esa inseguridad.

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Mirarse al espejo de la verdad cuesta, pero los efectos son mejores que un lifting mental

Después, pide a un grupo no inferior a diez personas que te defina con cinco adjetivos. Puedes hacer una encuesta anónima si amplías mucho la muestra, lo cual sería aconsejable. Cuando te lleguen los resultados, haz recuento y estudia qué cinco adjetivos son los que más se repiten. Probablemente te sorprendas, y positivamente.

De esta forma, te estará llegando feedback de lo más real de cómo te ve la gente que te conoce. Compara esto con tu propio análisis, y verás que las conclusiones son la mar de interesantes.

Define un plan de acción realista y con objetivos claros

Del ejercicio anterior, te habrá quedado claro tu cuadro de fortalezas y debilidades: un mapa celeste que tienes que reordenar y dar la dirección necesaria para apuntalar la seguridad en ti misma.

Con respecto a las fortalezas, solo te digo que las celebres, que las potencias y que te sientas feliz y agradecida por poseerlas. Serán la base de tu marca personal y parte inherente de ti. Si eres una persona a la que se le da muy bien comunicar y no tienes problema de enfrentarte a grupos de gente, es algo estupendo que tienes ganado cuando tengas que hacer directos, firmar en ferias o presentar tu novela en cualquier foro. Si tienes un sentido del humor exquisito, que sea parte de tu copywriting y que inunde tus novelas porque nunca será impostado.

En cuanto a las debilidades, ya te he dicho que yo las veo como grandes oportunidades. Piensa la suerte que tienes de poder meterle mano a todo eso que no te gusta tanto de ti.

Ojo, no te vuelvas loca ni te empaches. Piano, piano, o como decía una profe mía, «despacito y con buena letra».

En mi caso, me sabía si realmente escribía bien, si lo que estaba publicando realmente tenía calidad y podía gustar a las lectoras. Mi plan de acción para mejorar esto fue formarme a tope, en muchos ámbitos, pero sobre todo en escritura.

Empecé por lo más básico: estructura de novela, construcción de personajes, el ritmo, las voces narrativas… Pero para mí no fue básico, porque no lo había estudiado antes. Con ello conseguí un marco para trabajar mis novelas de una forma lógica y profesional. Eso me dio seguridad, y me hizo reescribir, replantearme, retarme, sofisticando mis herramientas libro a libro.

Y con esto, sé que mi escritura mejoró, que encontré mi voz narrativa, esa que es parte de mí y que le gustará a unas y a otras no, pero es la mía, la que me define. Y sigue estando en mí hacer que sea de la mejor calidad posible.

Esto te puede pasar en ti en otros ámbitos, por ejemplo en el de la promoción de tus obras. Escucho a muchas escritoras decir «a mí es que no me gusta vender». Pero si quieres aunque sea estar como una opción en la mente de tus lectoras potenciales, debes hacerte visible. Y para ello, hay que cruzar muchas líneas que a las que antes ni te habrías acercado.

A mí me pasó con los directos de Instagram y con grabar vídeos. Me moría de la vergüenza al tener que enfrentarme a la cámara del móvil. Y eso que yo, en mi trabajo, he dado incontables charlas a grupos grandes. Pero la sensación de no saber quién me estaba viendo al otro lado me hacía sentir pequeña. Hasta que me cogí de la pechera y me atreví con el primero. Ya no hubo vuelta atrás.

Sal al ruedo con la cabeza alta y con las lanzas afiladas

Cuando un miedo o una limitación se va trabajando y batallando poco a poco, al final deja de serlo y se incorpora a tu vida como algo habitual. ¿No te ha pasado tener un miedo atroz a algo, y finalmente descubrir enfrentándote a él que no es tan horrible? Pues esto es igual.

Busca situaciones donde vas a tener que salir de tu cueva y dejar atrás a tu amiga la impostora, y prepárate para ellas de la mejor manera. Por ejemplo, hay escritoras que se mueren de pensar que tienen que enfrentarse a gente desconocida en una firma de libros, y, peor todavía, buscarlas para venderles a su hijo literario.

Si es así, planifica esa firma como si fuera un examen, punto a punto: si me acerco a alguien, qué les digo (aquí es importantísimo un buen elevator pitch); si me da palo acercarme a alguien, qué les digo si se acercan a mi mesa para preguntarme por el libro; cómo cultivo buenas relaciones con el librero; cómo decoro mi mesa y me hago visible en la feria/evento/librería donde estoy…

Cuando algo que nos da miedo se prepara con anterioridad y se ensaya, la seguridad que ganas es totalmente exponencial. Esto te va a pasar enfrentándote a cualquiera de las debilidades que puedes haber identificado.

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Hace poco di una clase en la universidad, y la ensayé varias veces antes, incluso las respuestas a las preguntas que me podían hacer a posteriori. Y fue la clave del éxito.

Por ejemplo, si no tienes comunidad creada a tu alrededor, tanto de escritoras como de blogueras o bookstagramers, diseña una estrategia para ver cómo puedes empezar a conocer gente: en el caso de escritoras puede ser apuntándote a un curso en el que haya un buen grupo de ellas, o simplemente haciendo networking por redes, y en el caso de bookstagramers, acercarte a ellas a través de sus posts. Además, esto último será muy placentero porque disfrutarás con sus reseñas y conocerás nuevas lecturas, además de las personas fantásticas que hay detrás de estos perfiles.

Qué pasa si la bruja impostora asoma el morro

Porque sí, a pesar de hacer todo el trabajo anterior, la impostora es tan jodida que intentará volver. A mí me ocurre de vez en cuando: hay días en los que pienso que para qué hago todo lo que hago si al final el rédito que me da crece muy poco a poco. Pero ahí lo que hago es tirar de mis herramientas y mecanismos, y me recuerdo todo lo bueno que me ha traído la escritura a mi vida. Que lo estoy haciendo bien y que lo haré mucho mejor en el futuro. Y que tengo suerte de haberme reencontrado con mi pasión de una forma tan de historia de amor épica.

Así que no te preocupes, baches los tenemos todos. Pero si tienes bien fuertes y sólidas tus bases, y has hecho tu trabajo de autoconocimiento con seso, no tardarás a coger a la impostora de las greñas y lanzarla a la hoguera.

Que es donde pertenecen los espíritus jodelones como ella.

¿Tú también recibes visitas de la impostora? Escritora o no escritora, seguro que a veces te ronda en plan bruja de Blair. Cuéntame que tal te llevas con ella, y si tienes alguna clave que pueda ayudar a todas las que leamos este post. ¡Muchas gracias desde ya!

síndrome de la impostora
El enviar esta novela a una editorial grande también fue un reto a la impostora.

P.D. Mi nueva novela, Los susurros del calor, fue escrita justo en ese proceso de autoconocimiento y formación en escritura (ha sido la quinta en publicarse pero la tercera en escribirse). En ella me puse un reto, que fue escribir una novela coral, probando esa nueva voz narrativa que había descubierto en Lo que nos dijo la tormenta. La tienes en todas las plataformas digitales, así que te invito a que la analices y veas cómo apliqué la estructura clásica de novela en ella. ¿Te animas?

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